miércoles, 2 de febrero de 2011

Este no soy yo, me perdí de mí mismo

Andaba Nasrudín  por la concurrida ciudad de Bagdag cuando chocó con otro hombre y ambos cayeron al suelo.

—Perdón —dijo educadamente mientras se levantaba—, ¿tú eres tú o eres yo? Por que si eres yo, entonces yo debo ser tú.

—Seas quien seas, eres un completo lunático —replicó el otro hombre al oír la pregunta del mulá.

—Es que tú y yo somos de una complexión familiar y llevamos ropas parecidas. Pensé que podría haberme confundido en la caída.

miércoles, 26 de enero de 2011

La verdad desnuda

En el Mundo de Nasrudín lo que es también lo parece. 

La vida se acomoda entre aparentes y sólidas certezas. La sociedad las necesita: despreocupada se asienta sobre verdades frágiles y, sobre todo, ajenas. Otras fueron las mentes, otras las voces  que se ocuparon de pensar y contar por nosotros el mundo desde antiguo. Y aun hoy nos lo siguen recreando a cada instante. 

Pero ese mundo impuesto y autorizado no es necesariamente el único. Ni tan siquiera inevitable.

En el Mundo de Nasrudín oiremos, veremos y leeremos de otros mundos posibles, tan dispares y múltiples como lo han sido los tiempos de la historia y sus diversos pueblos.  Opiniones ceñudas, meditadas,  alucinadas, mordaces o burlescas: la voz de los vencidos y olvidados de la historia; de los compadecidos antihéroes; del marginado voluntario y del rebelde vano; del ignorado cínico; del insolente descarado. 

Bienvenidos.